Los tres grupos mediáticos que estaban detrás del evento (RTVE,Atresmedia y Mediaset) habían echado el resto para convocar a sus respectivas audiencias al primer y único debate que habían acordado las cuatro principales fuerzas políticas que concurren a las elecciones legislativas del próximo domingo 26 de junio. Muchas preguntas en el aire no tanto sobre lo que todos han hecho hasta ahora sino acerca de lo que harán a partir del día 27.
Los objetivos eran varios, dependiendo del candidato, todos ellos hombres: transmitir confianza,movilizar a su electorado,atraer a votantes decepcionados, persuadir al 30% de personas indecisas o arrinconar a su rival directo.
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| Rajoy,Sánchez,Rivera e Iglesias momentos antes del Debate4Cuatro |
A raíz de los comicios de diciembre, los acontecimientos posteriores y todas las encuestas recientes, algunos candidatos se jugaban más que otros en este debate. Principalmente uno de ellos:Pedro Sánchez (PSOE). La totalidad de sondeos tienen como denominador común que no habrá ninguna fuerza con mayoría absoluta y que Unidos Podemos se coloca en segunda posición,desplazando a los socialistas al tercer puesto. Papelón para Sánchez y,en menor medida,para Rajoy y Rivera. Pablo Iglesias era el que llegaba al Palacio de Congresos de Madrid con el viento más a favor.
El primer gran problema con el que nació el debate fue el propio formato. Es una quimera pretender un cruce de propuestas y ocasionales duelos dialécticos en un espacio dividido en rígidos bloques, con los tiempos medidos al segundo,intervenciones pactadas y limitadas oportunidades de repregunta e interpelación. Conclusión: salvo instantes muy puntuales, el debate resultó aburrido,mediocre como espectáculo televisivo,fundamentalmente porque el cuarteto protagonista no transmitía algo tan simple como la emoción.Si fuera un gráfico, una línea recta. Encefalograma plano.
El trío director de orquesta no lo tenía fácil con los condicionantes antes comentados.La necesidad de representación de los tres grupos imponía tres nombres: Ana Blanco (RTVE),Vicente Vallés (Atresmedia) y Pedro Piqueras (Mediaset), todos ellos con larga experiencia y muchas horas de vuelo. Solo Vallés hizo el rol de dinamizador y no de mero moderador o distribuidor de turnos, con cierto punch que descolocó a Rajoy al preguntarle por las promesas electorales incumplidas.
Antes de pasar a analizar a los candidatos, quiero resaltar a propia retransmisión de la Academia de Televisión. 17 cadenas hicieron programas especiales, más de 10 millones de espectadores de media (el quinto más visto) y el minuto de oro, a las 22.41,congregó a 11,8 millones de personas. Un dato significativo es la consolidación de La Sexta como la cadena preferida por la audiencia para especiales informativos,superando a la más institucional Televisión Española. Más destacable si cabe cuando las cifras medias de La Sexta están detrás ya no solo de TVE sino también de Tele 5 y Antena 3.
Por orden de representación parlamentaria, así vi al cuarteto protagonista.
Mariano Rajoy: El presidente en funciones y candidato del PP eligió un traje y corbata azules, el color corporativo. Mantuvo siempre un boli Bic en la mano, muy útil para relajar tensiones. Insistió en un balance positivo de la legislatura,la creación de empleo y de salvar a España de la bancarrota y el recate. Rajoy suele abusar de consultar sus apuntes y sigue teniendo dificultades para dirigirse directamente a la cámara. Desafortunadamente para él, sus tics nerviosos delatan cuándo está incómodo o cuándo no está muy convencido de lo que dice. A pesar de ello, y salvo la pregunta sobre promesas incumplidas de Vicente Vallés o las acusaciones directas de Rivera en el tramo de la corrupción, se le vio relajado,crecido y hasta irónico ("Aquí no se viene a hacer prácticas,aquí se viene aprendido"). No estoy seguro si salió fortalecido pero sí estoy convencido de que no lo hizo debilitado.
Pedro Sánchez: Como ya suele ser habitual,Pedro Sánchez estuvo siempre acompañado de su esposa en los prolegómenos y en las postrimerías. Atuendo sin sorpresas, aunque el color rojo de la corbata era más apagado que, por ejemplo, el de Jordi Sevilla un día antes. No fue un buen síntoma que Sánchez no apareciera en pantalla en el momento de ser presentado. La sensación general en la mayoría de los análisis es que desaprovechó una oportunidad perdida pero los datos desmienten a esta percepción. Según El Español,el candidato del PSOE fue el que lanzó más ataques a sus adversarios,79,lejos del segundo. Quiso establecer distancias con Unidos Podemos, repitiendo varias veces que si se ha llegado a estas nuevas elecciones es por la negativa de Pablo Iglesias a apoyarle. La celebración de un referéndum por la autodeterminación en Cataluña es el elemento clave que separa a ambas formaciones, y Sánchez lo recordó pero sin insistir en uno de los puntos que más puede inclinar la balanza a su favor en muchos lugares de España. Estuvo muy correcto en las formas y quizás, aunque parezca increíble, eso le ha perjudicado.Y no fue claro a la hora de hablar de pactos post-electorales. Justo lo que se esperaba de él.
Pablo Iglesias: Sin corbata, con una camisa blanca,remangado,vaqueros y pulseras visibles, el candidato de Unidos Podemos fue con la lección aprendida en cuanto al tono (fue con 44 el que menos ataques lanzó a sus adversarios). Iglesias no entró en el cuerpo a cuerpo con Sánchez. Muy al contrario, su mantra fue "Nosotros no somos el rival, señor Sánchez, es el señor Rajoy". El Iglesias con ceño fruncido y tono severo solo salió cuando Rivera habló de la deuda con los bancos de 11 millones de euros (de Izquierda Unida) y la ausencia de deuda en Podemos por las ayudas millonarias del gobierno venezolano a la fundación de la que formaron parte Iglesias y otros compañeros de partido. De las continuas referencias a Grecia en el tramo económico,Iglesias no acabó de ser claro a la hora de despejar cómo se iba a financiar su programa de ayudas sociales o cómo lo iba a defender en Bruselas. Con todo,Pablo Iglesias se mueve como pez en el agua delante de las cámaras y salió reforzado del debate.
Albert Rivera: Con aspecto más informal, traje sí pero sin corbata,era el otro candidato que se jugaba más en el debate. Los llamamientos al voto útil para el PP en el espectro del centro derecha como única posibilidad para frenar a Unidos Podemos añade más presión al equipo de campaña de Ciudadanos. Y se notó. Aunque mantuvo bajo control sus reconocidos tics nerviosos,fue el segundo que más ataques lanzó a sus rivales,54,y los suyos fueron más incisivos. Tiró de recortes de prensa para decirle a Rajoy que su nombre aparece en el sumario del caso Bárcenas, que el PP está investigado y la sede embargada. Incluso le invitó a que diera un paso atrás. Sin duda, fue el que mejor utilizó su minuto final,haciendo guiños a Martin Luther King, y el que se apuntó el tanto de ser quien llevara la iniciativa a la hora de mandar las condolencias al pueblo norteamericano por la tragedia en Orlando. Aunque el balance general del debate es negativo, si hay que elegir a un candidato ganador, ese fue a mi juicio Albert Rivera. Otra cosa distinta es que si este dudoso título le va a dar votos a Ciudadanos.
Ahora bien, es poco probable que este cuarteto vuelva a tocar en el mismo escenario.
El trío director de orquesta no lo tenía fácil con los condicionantes antes comentados.La necesidad de representación de los tres grupos imponía tres nombres: Ana Blanco (RTVE),Vicente Vallés (Atresmedia) y Pedro Piqueras (Mediaset), todos ellos con larga experiencia y muchas horas de vuelo. Solo Vallés hizo el rol de dinamizador y no de mero moderador o distribuidor de turnos, con cierto punch que descolocó a Rajoy al preguntarle por las promesas electorales incumplidas.
Antes de pasar a analizar a los candidatos, quiero resaltar a propia retransmisión de la Academia de Televisión. 17 cadenas hicieron programas especiales, más de 10 millones de espectadores de media (el quinto más visto) y el minuto de oro, a las 22.41,congregó a 11,8 millones de personas. Un dato significativo es la consolidación de La Sexta como la cadena preferida por la audiencia para especiales informativos,superando a la más institucional Televisión Española. Más destacable si cabe cuando las cifras medias de La Sexta están detrás ya no solo de TVE sino también de Tele 5 y Antena 3.
Por orden de representación parlamentaria, así vi al cuarteto protagonista.
Mariano Rajoy: El presidente en funciones y candidato del PP eligió un traje y corbata azules, el color corporativo. Mantuvo siempre un boli Bic en la mano, muy útil para relajar tensiones. Insistió en un balance positivo de la legislatura,la creación de empleo y de salvar a España de la bancarrota y el recate. Rajoy suele abusar de consultar sus apuntes y sigue teniendo dificultades para dirigirse directamente a la cámara. Desafortunadamente para él, sus tics nerviosos delatan cuándo está incómodo o cuándo no está muy convencido de lo que dice. A pesar de ello, y salvo la pregunta sobre promesas incumplidas de Vicente Vallés o las acusaciones directas de Rivera en el tramo de la corrupción, se le vio relajado,crecido y hasta irónico ("Aquí no se viene a hacer prácticas,aquí se viene aprendido"). No estoy seguro si salió fortalecido pero sí estoy convencido de que no lo hizo debilitado.
Pedro Sánchez: Como ya suele ser habitual,Pedro Sánchez estuvo siempre acompañado de su esposa en los prolegómenos y en las postrimerías. Atuendo sin sorpresas, aunque el color rojo de la corbata era más apagado que, por ejemplo, el de Jordi Sevilla un día antes. No fue un buen síntoma que Sánchez no apareciera en pantalla en el momento de ser presentado. La sensación general en la mayoría de los análisis es que desaprovechó una oportunidad perdida pero los datos desmienten a esta percepción. Según El Español,el candidato del PSOE fue el que lanzó más ataques a sus adversarios,79,lejos del segundo. Quiso establecer distancias con Unidos Podemos, repitiendo varias veces que si se ha llegado a estas nuevas elecciones es por la negativa de Pablo Iglesias a apoyarle. La celebración de un referéndum por la autodeterminación en Cataluña es el elemento clave que separa a ambas formaciones, y Sánchez lo recordó pero sin insistir en uno de los puntos que más puede inclinar la balanza a su favor en muchos lugares de España. Estuvo muy correcto en las formas y quizás, aunque parezca increíble, eso le ha perjudicado.Y no fue claro a la hora de hablar de pactos post-electorales. Justo lo que se esperaba de él.
Pablo Iglesias: Sin corbata, con una camisa blanca,remangado,vaqueros y pulseras visibles, el candidato de Unidos Podemos fue con la lección aprendida en cuanto al tono (fue con 44 el que menos ataques lanzó a sus adversarios). Iglesias no entró en el cuerpo a cuerpo con Sánchez. Muy al contrario, su mantra fue "Nosotros no somos el rival, señor Sánchez, es el señor Rajoy". El Iglesias con ceño fruncido y tono severo solo salió cuando Rivera habló de la deuda con los bancos de 11 millones de euros (de Izquierda Unida) y la ausencia de deuda en Podemos por las ayudas millonarias del gobierno venezolano a la fundación de la que formaron parte Iglesias y otros compañeros de partido. De las continuas referencias a Grecia en el tramo económico,Iglesias no acabó de ser claro a la hora de despejar cómo se iba a financiar su programa de ayudas sociales o cómo lo iba a defender en Bruselas. Con todo,Pablo Iglesias se mueve como pez en el agua delante de las cámaras y salió reforzado del debate.
Albert Rivera: Con aspecto más informal, traje sí pero sin corbata,era el otro candidato que se jugaba más en el debate. Los llamamientos al voto útil para el PP en el espectro del centro derecha como única posibilidad para frenar a Unidos Podemos añade más presión al equipo de campaña de Ciudadanos. Y se notó. Aunque mantuvo bajo control sus reconocidos tics nerviosos,fue el segundo que más ataques lanzó a sus rivales,54,y los suyos fueron más incisivos. Tiró de recortes de prensa para decirle a Rajoy que su nombre aparece en el sumario del caso Bárcenas, que el PP está investigado y la sede embargada. Incluso le invitó a que diera un paso atrás. Sin duda, fue el que mejor utilizó su minuto final,haciendo guiños a Martin Luther King, y el que se apuntó el tanto de ser quien llevara la iniciativa a la hora de mandar las condolencias al pueblo norteamericano por la tragedia en Orlando. Aunque el balance general del debate es negativo, si hay que elegir a un candidato ganador, ese fue a mi juicio Albert Rivera. Otra cosa distinta es que si este dudoso título le va a dar votos a Ciudadanos.
Ahora bien, es poco probable que este cuarteto vuelva a tocar en el mismo escenario.





